dimecres, 23 d’abril de 2014

Mercé Conangla «¡Dejemos de vivir nuestra vida con el guión de otros!»

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Mercé Conangla «¡Dejemos de vivir nuestra vida con el guión de otros!»

Psicóloga y creadora de la Fundación Àmbit-Instituto para el Crecimiento PersonalBlanca TorquemadaAntonio AstorgaVirginia Ródenas-«Vivimos 650.000 horas», enuncia su último libro. ¿Cambiar la unidad

Actualizado 24/02/2010 - 03:34:24
ANGEL DE ANTONIO
ANGEL DE ANTONIO
Psicóloga y creadora de la Fundación Àmbit-Instituto para el Crecimiento Personal
Blanca Torquemada
Antonio Astorga
Virginia Ródenas
-«Vivimos 650.000 horas», enuncia su último libro. ¿Cambiar la unidad de medida habitual es un truco para espolearnos?
-Lo has captado perfectamente. Porque es diferente la habitual percepción de que la vida va pasando que computar eso. Las 650.000 horas son metafóricas (el cálculo está hecho sobre una persona que muera a los 75 años), pero sirven para reflexionar sobre si estamos viviendo la vida que queremos o estamos dejando que se nos escape...
-Todo eso está muy bien, pero ¿qué diablos es exactamente la «ecología emocional»?
-Es un concepto que apareció en 2002, fue publicado por primera vez en 2003 y está enraizándose en el mundo de la educación emocional. Se resume en que nuestras acciones tienen impacto y en que somos responsables de la persona que somos y del mundo que tenemos.
-Algunos serán mucho más responsables que otros, ¿no?
-Formamos parte de un ecosistema no sólo físico, sino también intelectual y emocional. No vivimos aislados, y lo que hacemos tiene influencia. Esto vale para cualquiera, también para quienes tienen poco que hacer o aparentemente no se dedican a nada. Todos podemos elegir ser parte de la solución o parte del problema. ¡El mundo se mueve por pequeñas aportaciones!
-Sobre este aspecto recoge una cita magistral: «Lo improbable asombra a todo el mundo. Lo cotidiano, sólo al genio».
-Porque es así. Luther King hizo apagar las luces del estadio en el que estaba dando un discurso y pidió a la gente que encendiera sus mecheros. Todos juntos, volvieron a iluminar el recinto.
-Así que trata usted de conjurar la inhibición y el pasotismo.
-La ecología emocional es un taburete con tres patas: mejora personal, cuidado de las relaciones y aportación al mundo. Va de dentro afuera.
-Debe de haber muchos de esos héroes cotidianos en España. Sólo así se entiende que no haya un cataclismo social con tanto paro.
-Seguro. Las personas encuentran cobertura y apoyo en su entorno.
-¿Usted ha testado ese poderío de lo individual proyectado sobre lo colectivo o sólo teoriza sobre ello?
-¡La conozco muy de cerca! Nuestra Fundación Àmbit existe desde hace quince años y, al tratarse de una entidad sin ánimo de lucro, funciona gracias a la generosidad de muchas personas.
-Alerta sobre las «inversiones emocionales ruinosas». ¿Cuáles son?
-Hay muchas. Por ejemplo, una inversión de alto riesgo son lo que llamamos «hipotecas emocionales». Estar viviendo una vida con el guión que deciden otros porque supuestamente les debemos algo. ¡Eso obliga a una eterna devolución!
-¿Se refiere a las relaciones de pareja?
-Y a las de los padres con los hijos, por ejemplo.
-Difícil papeleta.
-A los hijos hay que liberarlos de esas ataduras. Ellos, en suma, están pidiendo: «Ámame para que me pueda ir».
-Dice también que nos desgasta mucho el «aplazamiento».
-Porque aplazar aquello que deseamos y que nos llena supone una fuga de energía terrible. No vale resignarse.
-¿Nos cuesta saborear el presente?
-Vivimos en un «no tiempo», o añorando el pasado o proyectándonos al futuro. Y como no tenemos control sobre lo ya sucedido ni sobre lo que vendrá, el reto es hacer nuestro tiempo más ancho, aquí y ahora. ¡La ecología emocional acaba siempre en la acción!

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